Calefacción radiante en reformas integrales: todo lo que debes saber

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Instalar sistemas de calefacción radiante en reformas integrales es una fantástica decisión. Te contamos cómo puedes rentabilizar las dos obras para ahorrarte una buena parte del presupuesto.

La calefacción radiante está considerada como el más eficiente, agradable, saludable y estético de todos los sistemas. Con estas instalaciones todo son ventajas: no hay radiadores a la vista (perfecto para la decoración), el calor sale del suelo y resulta envolvente y agradable, el ambiente no se seca, el aire contiene menos polvo… Son estupendas razones para decidirnos por un sistema de estas características en nuestro hogar. Pero no todo son ventajas; uno de los motivos más habituales para no elegir este tipo de calefacción es que hay que levantar el suelo para colocarla. ¡Problema resuelto! La instalación de calefacción radiante en reformas integrales lo elimina por completo, permitiendo contar con todas sus ventajas sin aumentar el presupuesto de las obras.

Tipos de calefacción radiante y cuándo elegirlos

La calefacción radiante se instala sobre todo en  suelos, aunque algunos sistemas de alta gama incluyen también las paredes. Sin embargo, con calefactar el pavimento es suficiente para disfrutar del máximo confort en casa. Lo cierto es que cualquier suelo puede ser adecuado para estos sistemas, si bien se recomienda no colocar calefacción radiante bajo tarimas de madera o laminadas. La razón está clara: la madera es un material con baja conductividad térmica y no transmite bien el calor, por lo que gran parte del emitido por el sistema se perderá y no resultará eficiente. Es mejor decantarse por suelos de baldosas cerámicas, un material que transmite el calor mejor que ningún otro.

A grandes rasgos, los tipos de calefacción radiante en reformas integrales que podemos escoger son:

Calefacción por hilo radiante

Consiste en una resistencia térmica (hilo) que va insertado en una malla calefactora. La malla se tiende sobre el pavimento, previamente aislado. Después se cubre con mortero y se termina con el suelo definitivo, para luego conectarla a la red eléctrica de la vivienda. Estos sistemas se recomiendan sobre todo para segundas residencias y zonas de clima no muy frío, ya que la energía eléctrica resulta cara y el consumo es elevado. Pero si te interesa esta opción, considera instalar un acumulador para aprovechar la tarifas nocturna (más económica).

Calefacción radiante por tuberías de agua

A la hora de instalar calefacción radiante en reformas integrales, la mejor opción es escoger un sistema de tuberías de agua caliente. Las tuberías se conectan a una caldera, al igual que los radiadores convencionales. Son de material plástico homologado y van colocadas sobre una lámina aislante. Encima de ellas se pone un mallazo y se vierte mortero, para luego terminar instalando el suelo final. Estos sistemas pueden ahorrar hasta un 40% de la energía consumida por la calefacción del hogar. ¿Te interesa el tema del consumo eficiente? Pues para saber más sobre mejoras sostenibles y ecológicas para la casa, no dejes de leer nuestro artículo sobre reformas “ECO”, una inversión que se amortiza.

Cómo instalar calefacción radiante en reformas integrales

Si vas a realizar una reforma integral en tu vivienda, vamos a darte dos consejos que agradecerás. En primer lugar, aprovecha para instalar calefacción radiante: te ahorrarás todo el coste de levantar el suelo y poner uno nuevo. Y en segundo lugar, no dudes en informarte sobre nuestras reformas integrales en Madrid. Conoce los trabajos que hemos realizado en locales, viviendas y oficinas y descubrirás por qué nuestros clientes siempre muestran un alto grado de satisfacción.

¿Cuáles son los pasos para instalar calefacción radiante? Tanto si es por hilo radiante como si el sistema está compuesto de tuberías de agua caliente, los pasos son similares:

  • Levantar y retirar el suelo de la vivienda. Hay que eliminar el pavimento; si se trata de un material valioso, como por ejemplo baldosa hidráulica antigua, es aconsejable que los profesionales lo retiren con cuidado para poderlo reutilizar.
  • Realizar las conexiones. Si el suelo radiante es por tuberías, se necesitará una caldera de condensación y unos reguladores para poderlo conectar. Si se trata de hilo radiante, irá conectado a una caja de registro con un diferencial individual y exclusivo dentro del cuadro de distribución. Este sistema también suele incluir limitadores de temperatura, centrales de carga y termostatos. Y si se desea aprovechar la tarifa nocturna, habrá que añadir un acumulador.
  • Colocar la calefacción. Los tubos o hilos se colocan sobre un material aislante, encima del pavimento nivelado. La instalación termina vertiendo un mortero especial para estas instalaciones y colocando el suelo final.

Como verás, instalar calefacción radiante en reformas integrales es todo un acierto. Estos sistemas, además, revalorizan considerablemente los inmuebles (si alguna vez deseas vender o alquilar la vivienda). Se trata de una magnífica inversión en todos los sentidos, ya que verás como el confort y la salubridad de tu casa se ven incrementados. La sensación de calor envolvente, saludable, con un adecuado nivel de humedad ambiente y sin polvo que genera la calefacción radiante no se puede equiparar con ningún otro tipo de instalación. ¡Y ahorrarás en tus facturas!